GP Mexico City 2017

Sábado, preparándome para la batalla. Selecciono aquellos hechizos que me servirán para enfrentarme a mis oponentes. Alisto mis bibliotecas las guardo cuidadosamente en sus contenedores interplanares. Entrando a la arena, veo cientos de caminantes de planos hablando entre ellos, algunos teniendo duelos amistosos entre ellos, otros compitiendo brutalmente por la supremacía del Multiverso. Todos ellos hablando en una variedad de idiomas diferentes, compartiendo estrategias, tratando de intercambiar hechizos que necesitan. Es un bazar que uno no ve todos los días. Finalmente encuentro a mis dos aliados, Manuel y Alejandro, quienes también están luchando sus batallas, pero tienen unos minutos antes de la siguiente. El Multiverso es vasto y lleno de aventuras, nuevos oponentes y miles de criaturas de los que hemos escuchado hablar y otras de las que jamás habíamos oído antes. Este es el Grand Prix Ciudad de México 2017 de Magic The Gathering.

Este fin de semana, volví a sentir una emoción que no sentía hacía mucho tiempo: me sentía como niño en dulcería. Bueno, un niño en una dulcería donde todo se compra y vende en dólares y quien pueda armar lo mejor que se pueda podría ganar miles de pesos en premios y más.

Desfortunadamente no fue el caso para mí. Perdí en mis 2 eventos que jugué de manera catastrófica, pero me sirvió de enseñanza porque nunca había ido a estos eventos antes.

Pero para aquellos que no sepan de que hablo, una explicación breve.

El evento fue de Magic The Gathering (MTG para abreviar), un juego de cartas coleccionables que tiene más de 25 años en el mercado. Aprendí a jugar hace unos 15 años y aunque me retiré un buen rato del juego, nunca me dejó de gustar. Es el juego que marcó el inicio de éste tipo de juegos a nivel mundial. Seguramente habrán escuchado de otros juegos como Yu-Gi-Oh! o Pokemon, pero es debido a MTG que estos juegos gozan de la popularidad que tienen hoy en día.

Dentro del juego, cada jugador es un planeswalker, o caminante de planos. Es decir, una especie de mago que puede viajar entre dimensiones (planos dentro del juego). Cada uno tiene un mazo de cartas, o biblioteca, en términos del juego, que representa los hechizos que sabes gracias a tus viajes interplanares, y al menos cada mazo cuenta con 60 cartas para un juego normal (hay otras variantes del juego que pueden tener menos o más cartas, pero 60 es el promedio para los juegos normales). Cada jugador cuenta con 20 puntos de vida al iniciar. El objetivo del juego consiste en reducir los puntos de vida del oponente a cero, aunque hay otras maneras de ganar.

 

Suena simple, ¿no? Pero es aquí donde radica la belleza del juego como tal. Como el creador del juego, Richard Garfield alguna vez tuvo en cuenta el concepto de estrategia tipo ajedrez combinada con el factor suerte, hay muchas maneras de ganar el juego, y con ellas, las posibilidades para armar un mazo son casi infinitas si tomamos en cuenta que hay más de 10,000 cartas únicas en todo el juego; y el número sigue aumentando año con año.

Pero bueno. Espero escribir más de estrategias y reglas en otro post.

Por el momento, quisiera retomar el tema del Grand Prix que tuvo lugar del 7 al 9 de abril de 2017 pasados.

Un mazo de Magic The Gathering

Como decía, me volví a sentir como niño. Y me sorprendió también en sobremanera el cómo puede algo tan simple como un juego de éste tipo puede reunir a tantas personas de tantas partes del mundo. En éste evento había americanos, colombianos, españoles (un juez de uno de mis eventos era de allá), chilenos, japoneses, franceses, checos, chinos, alemanes, etc…. Era algo tan increíble, que era de las pocas veces que lo veía fuera de lugares turísticos como Roma o París.

Gente de todo el mundo viaja para jugar en estos eventos

La comunidad que juega Magic es tan diversa como se pueda imaginar. Hay de todo aquí, lo bueno y lo malo, pero afortunadamente, lo que puedo decir luego de éste evento es que es una comunidad incluyente y abierta a todas y a todos. A todos nos gusta jugar, y nos reunimos para eso, sin juzgar nada ni a nadie.

Da gusto ver que puedes encontrar nuevos amigos entre aquellos con los que juegas, aprendes nuevas estrategias y sobre todo; aprendes de tus errores. Es interesante ver como aparecen cada vez nuevas combinaciones y sinergias entre las cartas que hay y que no se te habían ocurrido antes. Lo malo es cuando juegas contra ellas y tus cartas no te favorecen en se momento :P.

Pero como decía, la variedad de idiomas y nacionalidades era algo en extremo raro de presenciar fuera de un centro turístico y fue algo muy grato de ver y escuchar.

Sin lugar a duda a muchos les parecerá raro, inclusive tonto; el hecho de que un “juego tonto” o “inmaduro” reúna a tantas personas. Sí, se necesita dinero para jugar, y sí, algunos lo ven como una apuesta. Pero en mi caso, prefiero verlo como diversión y aprendizaje para otras cosas. Aunque muchos no lo crean, éste tipo de juegos desarrollan habilidades administrativas, como estadística, probabilidad y pensar 3 o 4 movimientos adelante del oponente. Es obvio, como dije anteriormente, que el factor suerte juega un papel importante dentro del juego, pero con la estrategia correcta, se disminuye el riesgo de contar solamente con la suerte de tu lado y pueden controlar las cartas que puedes jugar en el momento adecuado. También te deja administrar tus recursos dentro del juego para asestar el golpe de gracia o esperar uno o dos turnos más. Todo depende de tu habilidad como planeador.

Los eventos en los que participé son un poco más de suerte, ya que me dan paquetes cerrados de cartas aleatorias y tengo que armar mi mazo con lo que abra en ese momento. Quizás mi mazo no estaba tan mal, pero (sin justificarme) mis cartas no me ayudaron contra otras respuestas que sabía que estaban en el bloque que se estaba jugando. Como sea, tengo cartas nuevas y más experiencia en estos eventos. 🙂

También fui con mis amigos a ver como jugaban. Ellos tienen aún más tiempo que yo en el juego y uno de ellos ya juega competitivamente casi todo el tiempo, así que tiene un nivel muy alto en el juego. Obviamente ganaron muchas cosas al final de los dos días en los que estuvimos ahí y me ayudaron a construir un mazo que quería jugar desde hacía años y ahora puedo hacerlo.

Magic me ha ayudado a conocer a mucha gente interesante. Mi mejor amigo desde la preparatoria también aprendió a jugar junto conmigo, y ahora que nos volvimos a ver, lo primero que hicimos fue jugar Magic. Su ahora esposa también está tratando de aprender y esperamos ver si podemos jugar en grupo.

También me ha ayudado a través del tiempo a aprender más vocabulario de otros idiomas, sobre todo de los que afortunadamente hablo.

Magic me ha dado mucho, y espero seguir jugando por mucho tiempo. Es algo que merece la pena al menos intentar una vez en la vida, ya sea para pasar el rato en una tarde lluviosa, o compartir con la familia para divertirse de vez en cuando.

Es una pena que mucha gente no vea ese lado de éste tipo de juegos y los trate como algo que no vale la pena o que es demasiado geeky o ñoño para ellos.

Espero verlos en algún plano del Multiverso y jugar duelos contra ustedes algún día.

Aquí con el campeón mundial del 2000 Jon Finkel y mis amigos

Viviendo en Tapachula

Tenía rato que no escribía en el blog. 

Lo que es el último trimestre del año ha sido un cambio radical en mi vida. 

Me ofrecieron un trabajo interesante en mi área de estudio. El problema: me tenía que desplazar a Tapchula, Chiapas. 

No fue una decisión fácil. 

Estaba cómodo, tenía un empleo estable, todos mis amigos y contactos están en el DF…

Sin embargo, pensé que ésta era una oportunidad de esas que vienen solamente una vez en la vida. Lo medité mucho y pues ahora estoy aquí, escribiendo desde un estado y una ciudad que desconocí siempre y con poco más de 1 mes de que llegué a vivir solo. 

¿Dónde está Tapachula? Pues resulta que Tapachula es prácticamente la frontera con Guatemala. Realmente la frontera está a unos 40 minutos en auto de aquí, pero es la última zona “urbana” antes de entrar a Guatemala. 

Hay un clima tropical y el calor es húmedo (oscilando entre unos 27 y 31 °C en otoño, que la época en la que estamos actualmente). Las lluvias son constantes. Es raro el día que no llueva aquí. 

Hay muchísima vegetación, y con la costa a 35 minutos, las palmeras también son parte del paisaje. 

Básicamente, Tapachula no es realmente una ciudad grande, es más bien un pueblo muy grande. 

Tienen varias cosas que se tienen en las ciudades más urbanizadas, no hay duda; pero faltan muchas cosas como para realmente decir que es una ciudad. 

Al estar en contacto con la frontera, no es raro ver guatemaltecos caminando por las calles. Sin embargo, la gran mayoría se encuentra en estado de pobreza hasta pobreza extrema. Es algo muy triste, pero es la realidad. Lo peor es que mucha de esa gente se dedica a la prostitución, algo que la gente de aquí se hace de la vista gorda. Ojalá alguna asociación pueda leer esto y venir a ver más de cerca esta situación para que esto ya no pase. 

Fuera de eso, Tapachula es un lugar bastante tranquilo. 

Tienes un par de plazas comerciales para ir a comprar. La tienda más grande es Fábricas de Francia. Extraño los Liverpools y Palacios de Hierro que abundaban en el DF, pero bueno, peor es nada, jajajaja. 

El transporte público es bastante eficaz, aunque los taxis son caros si vas a un lugar cercano. 

El camión, o las combis te cuestan 6 pesos, pero la tarifa inicial de un taxi es de 30 pesos. 

En realidad el taxi te cobra según la situación. Si hay mucho tráfico o los accesos se complican por la lluvia, te pueden cobrar un poco más, pero todo depende. Básicamente he llegado a cruzar media ciudad y me cobran entre 30 y 40 pesos, lo cual no se me hace tan mal si tomo en cuenta que vivo en una zona ubicada al centro y con bastante tráfico. Cuando voy al súper, la verdad hasta me conviene pagar el taxi. 

Hay un camión que se llama “Tapachulteco”, que es básicamente el clon del metrobús defeño. Tiene aire acondicionado, tiene unas 4 rutas principales (desconozco todas las rutas, porque sólo he usado una), las cuáles convergen en el centro. Cuesta también 6 pesos y lo puedes pagar ya sea con cambio o comprando una tarjeta como la del metro que venden en las tiendas de aquí. 

Prometo subir fotos para ilustrar cada cosa. Pero será en un post futuro. 

En realidad, fuera de la zona arqueológica, la ruta del café y la playa, hay pocas cosas que ver. 

Disfrutar de un domingo en el parque central o en el Bicentenario es algo que puedes hacer (si logras llegar aguantando el calor que hace a mediodía). 

La gente es muy amable y cordial aquí. Hay muchos descendientes de inmigrantes chinos y de otras nacionalidades aquí, así que ves características en la gente que normalmente no se ven en otros lugares. 

Las chicas son muy guapas también, jejejejejeje (lo siento, pero soy un hombre heterosexual que no puede ignorar cuando ve a una chica linda). 

La principal producción de esta parte del país radica en el café. Aquí hay muy buen café, comparable con algunos de la mejor calidad de otros lados. El problema radica en que no se ha explotado por completo esta cualidad, lo que me parece un desperdicio, porque se debería poner un mayor énfasis en llevar este producto a más lugares dentro de México y no dejarlo que se vaya en su mayoría a exportación. 

Compren café de Chiapas, no se arrepentirán. 

Bueno, voy a dejar este post así por el momento y volveré con más en el futuro próximo espero.